Es solo el agua
la que cae impulsada
por la propia agua,
como lo es la voluntad
en el entrenamiento
que es empujado y dirigido
por la fuerza del ki.

La superación
ha de ser la fuerza que nos empuja
para traspasar la barrera
de aquello que queremos,
pero no podemos alcanzar
sino es con la ayuda de esta.

La humildad es
la demostración de un valor
que trasmite la sencillez y la pureza
de la enseñanza.
Muchos que se dicen maestros
hablan de ella
y del camino para alcanzarla,
pero su egoísmo y mentira la esconden
tras de su sombra
haciéndola imperceptible
hasta incluso
para los ojos de estos.




Cogí el camino y con un paso firme y ligero comencé a caminar… cuando al poco me encontré un anciano que descansaba sentado en una piedra y que daba la sensación de que era parte del paisaje, que me informó de los peligros que me podían surgir en este trayecto, pero mi obcecación solo era llegar a la cima y contemplar la impresionante vista que desde allí se avistaba , sentir la extraña pero agradable sensación de acariciar con mis manos la vegetación que allí crecía y a la vez oler las mil esencias que embadurnaban el ambiente provocando en todo el que lo olía una sensación que rozaba el éxtasis.
Atravesé una zona escarpada teniendo que agarrarme a las rocas con uñas y dientes porque la zona era tan inaccesible, que su situación no hacía más que recordarme si valía la pena...caer en el intento y perder la vida. Pero otra vez…esa fuerza divina, sobrehumana hizo que me agarrase con más fuerza y que la concentración en el objetivo que me tenía allí colgado en esa tarea peligrosa, me empujase a seguir.
Entonces pude ver y comprender que el anciano… era yo mismo, con mis defectos y mis virtudes. Defectos que había tenido que superar con la fuerza de mis convicciones. 

