sábado, 5 de enero de 2013

Los katas y Funcionamiento del Cerebro 13

Los katas y Funcionamiento del Cerebro 13

Doctor Francisco Aboitiz y Alonso Hernández Martos CN-8ºDan

LOS KATAS COMO TRABAJO TERAPEUTICO – Alonso Hernández Martos 8º Dan
Al leer este artículo sobre el funcionamiento del Cerebro vino a confirmar mi teoría de la gran importancia que tienen los movimientos de Karate realizados en los Katas.
Según la medicina tradicional Oriental los movimientos que realizamos no solo los memoriza el Cerebro si no que se memoriza en determinados Órganos en el caso de los movimientos (Dicen que se Memoriza ó atesora en el Hígado) un ejemplo de ello seria cuando aprendemos a nadar, patinar, montar en bicicleta etc.  Podremos observar que aunque pase tiempo que no practiquemos dichas actividades no se olvidan, lo haremos mejor o peor pero nunca se nos olvidaran.
Los Katas podrían usarse como un trabajo terapéutico para mejorar la memoria y el estado físico del individuo dado que no solo intervendría el Cerebro sino también los órganos correspondientes.
Los Katas están compuestos por gran variedad de movimientos siguiendo un orden lógico, teniendo a su vez un significado practico de aplicación.
Los movimientos que nos encontramos en los Katas estimulan la circulación sanguínea lo cual de todos es sabido los beneficios que aporta a nuestro organismo, siendo la realización de ejercicio aconsejado por los Médicos.
Con los Katas tenemos la ventaja sobre otras formas de ejercicio el trabajo de prácticamente todas las articulaciones del cuerpo lo que nos serviría para prevenir y retrasar los síntomas de la temida artrosis.
También seria de destacar el estimulo de los meridianos de energía del cuerpo en los cuales esta basada la medicina Oriental.
Como podremos ver en el articulo del Doctor Francisco Aboitiz. Se trabaja gran parte del Cerebro lo que posiblemente nos serviría para mejorar, evitar o retrasar posibles enfermedades de falta de memoria.
EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO
Aparte de un acondicionamiento físico apropiado, el karate proporciona elementos de coordinación motora y de actitud hacia el entorno que dependen de funciones cerebrales específicas y son aplicables a muchos ámbitos de la vida. El entrenamiento en esta disciplina –como en otras artes marciales- permite reforzar formas de memoria y estados atencionales que son fundamentales para el desarrollo motor y cognitivo, y cuyas bases neurológicas comienzan a comprenderse poco a poco.
Una de estas formas de memoria es la llamada memoria procedural, que consiste en la automatización de rutinas de movimientos aprendidos. Además, el estado de atención requerido por un karateca implica tanto un balance emocional perfecto como el entrenamiento de formas de memoria a corto plazo que permiten estar consciente del entorno al mismo tiempo que se mantiene la atención focalizada en un punto.
Cada una de éstas características se basa en un sistema neurológico distinto para funcionar, los cuales serán descritos a continuación.
LA MEMORIA PROCEDURAL EN EL KATA
Un elemento fundamental en el aprendizaje del karate lo proporciona el kata, que es un combate simulado contra varios adversarios. En éste se practican tanto los movimientos básicos como las secuencias que permiten que ésta sea una técnica formidable. Durante el aprendizaje de los complejos movimientos que configuran un kata determinado, se pasa por al menos dos etapas.
En una primera etapa, el aprendiz se hace paulatinamente consciente de los movimientos, las posturas y la secuencia que debe seguir durante la ejecución del kata.
Como resultado de la práctica repetitiva del kata, se pasa a una segunda etapa en la cual los movimientos ya no requieren del uso de la conciencia para ser ejecutados, sino que comienzan a ocurrir en forma inconsciente o automática..
Se dice entonces que el aprendiz ha “incorporado” el kata, y puede entonces aplicar el uso de éste en otras situaciones. En general, el aprendizaje del karate consiste en este proceso de “incorporar” la técnica de manera de poder desarrollarla espontáneamente, sin necesidad de pensar en ella. Es en ese momento que la persona verdaderamente conoce la técnica.
Estas dos etapas corresponden a procesos bien definidos en el ámbito neurológico, y que tienen que ver con el aprendizaje de movimientos complejos en general. En una primera etapa, cuando no conocemos la secuencia motora y debemos estar atentos a ésta para asimilar los elementos fundamentales de ésta, requerimos de una actividad consciente, que registre en el “disco duro” del cerebro el esquema motor que estamos aprendiendo.
Para ello, son fundamentales las regiones motoras y sensoriales de nuestra corteza cerebral (la corteza cerebral es la región más externa de nuestro cerebro, que muestra una serie de convoluciones y da al cerebro una apariencia arrugada), ubicadas en la mitad posterior del cerebro.
Entre estas regiones destaca la región parietal que está involucrada en proporcionar al individuo una imagen de su propio cuerpo. La práctica repetida del ejercicio permite que en estas regiones de la corteza se consolide una memoria o representación del movimiento, que es enteramente consciente.
FIGURA 1. CORTEZA CEREBRAL (VISTA LATERAL)
katas-y-f-c2En la segunda etapa, en que se “internaliza” el kata, ocurre un desplazamiento de la representación de la secuencia de movimientos hacia regiones mas profundas del cerebro. Bajo la corteza cerebral, existen unos núcleos llamados ganglios basales, que están involucrados en la puesta en marcha y ejecución de secuencias motoras automáticas. Por ejemplo, la enfermedad de Parkinson se caracteriza, además del temblor en las mano, por la incapacidad de iniciar y ejecutar los movimientos y precisamente afecta el funcionamiento de los ganglios basales.
Se cree que la transición de la memoria consciente hacia la memoria automática consiste fundamentalmente en una transferencia de la representación del movimiento desde la corteza cerebral hacia los ganglios de la base, por un mecanismo que aún falta por esclarecer. Se sabe que existen extensas conexiones entre la corteza cerebral y los ganglios basales, pero por el momento se desconocen los detalles de cómo puede ocurrir el traspaso de la información entre ambas estructuras.
FIGURA 2. LA CORTEZA Y LOS GANGLIOS BASALES
katas-y-f-c4Cuando el esquema del kata ha quedado representado en los ganglios basales (ha sido “internalizado”), toma la forma de una memoria procedural, y pasa a ser parte del repertorio de respuestas inconscientes y automáticas. Es entonces cuando se transforma en un arma poderosa para el individuo.
El balance emocional y la atención en la actitud de combate.
Un elemento importantísimo para el karateca lo constituye la llamada actitud de combate. Ésta involucra un balance emocional en el cual no exista lugar para el miedo o la ira aunque sin embargo el alerta esté activado en un grado máximo; y esto último involucra tanto un foco muy nítido de atención como una clara conciencia de lo que está ocurriendo en el entorno.
El balance emocional depende en gran medida de un sistema de núcleos que es llamado el sistema límbico. Éste regula las motivaciones básicas como el hambre, la conducta sexual, el miedo y la agresión.
Sin embargo, un control más fino de estos impulsos los realiza una región de la corteza cerebral llamada corteza orbitofrontal (porque es la parte de la corteza frontal que se localiza sobre las órbitas de los ojos).
En esta región se efectúa el delicado balance entre nuestros impulsos que nos permite comportarnos en sociedad, y nos permite distinguir lo que es adecuado de lo que no lo es.
El equilibrio requerido para poseer una actitud de combate óptima, en que el karateca debe controlar tanto la ira como el temor, y mantener un alerta máximo, adivinando los movimientos e intenciones del adversario, se logra en parte a través del entrenamiento de esta región del cerebro.
Por otro lado, la capacidad de mantener un foco de atención depende en parte de una región denominada cíngulo anterior, que se localiza en la región medial de la corteza frontal. Por ejemplo, el cíngulo anterior muestra una sobreactivación en los niños con síndrome de déficit atencional.
Además, la llamada corteza frontal, localizada en el extremo anterior del cerebro, participa de dos maneras en la regulación de la atención. En primer lugar, permite que exista una conciencia clara de lo que ocurre en el entorno, gracias a una forma de memoria que se denomina memoria de trabajo.
katas-y-f-c5Este tipo de memoria permite mantener en mente eventos que han ocurrido hace segundos,  utilizar esa información para la conducta que se está ejecutando en cada instante.
De esta manera, la acción coordinada de muchos sistemas cerebrales permite la generación adecuada de una actitud de combate que es sólida, impenetrable, y que permite al combatiente enfrentar en forma balanceada a su oponente.
Como comentario final. En vista de lo discutido, el entrenamiento del karate no debe ser considerado un mero ejercicio físico, sino que involucra además el desarrollo de regiones  del cerebro que participan en elementos tan fundamentales como son la memoria, la atención y el balance emocional.
El kata permite la incorporación de Pautas motoras automáticas que pueden ser de gran utilidad en la vida diaria, tanto como para mantener una postura física adecuada como para poder enfrentar ciertas situaciones de urgencia con mayor eficacia. Tal vez más importante, la adquisición de un balance emocional adecuado y un manejo eficiente de la atención, a través del desarrollo de la actitud de combate son fundamentales para desenvolvernos en múltiples ámbitos de nuestra existencia.
Francisco Aboitiz, Ph. D. Profesor Asociado, Facultad de Medicina, Universidad de Chile Cinturón Negro 2º Dan.

lunes, 28 de mayo de 2012

KI

Es solo el agua
la que cae impulsada
por la propia agua,
como lo es la voluntad
en el entrenamiento
que es empujado y dirigido
por la fuerza del ki.

lunes, 11 de julio de 2011

LA SUPERACION


La superación

ha de ser la fuerza que nos empuja

para traspasar la barrera

de aquello que queremos,

pero no podemos alcanzar

sino es con la ayuda de esta.

domingo, 26 de junio de 2011

LA HUMILDAD


La humildad es

la demostración de un valor

que trasmite la sencillez y la pureza

de la enseñanza.

Muchos que se dicen maestros

hablan de ella

y del camino para alcanzarla,

pero su egoísmo y mentira la esconden

tras de su sombra

haciéndola imperceptible

hasta incluso

para los ojos de estos.

miércoles, 1 de junio de 2011

DEMOSTRACION CON UN GRUPO DE NIÑOS DISCAPACITADOS DEL COLEGIO SANTS INOCENTS .Por Antonio Gea y Pedro Fernandez 5os Danes de Karate-do.




Cuando se utiliza el arte marcial, para dar ilusión a unos niños, es donde se demuestra que el buen budoka no solo ha de saber enfrentarse a las situaciones difíciles que te da la vida, sino tener el corazón y la ternura necesario, para ayudar a aquel que lo necesite.

miércoles, 16 de febrero de 2011

LA CONSTANCIA


"La constancia es la virtud, que hace que el que la posea y la potencie con su voluntad, obtenga el bien preciado del aprendizaje".

domingo, 14 de noviembre de 2010


"Tras el amanecer del conocimiento, está la llave de la sabiduría, alcanzarla...solo es cuestión de ir tras ella.Esa es la verdad, ese es el camino".

Un Gran Maestro de la Paz O Sensei Morihei Ueshiba

sábado, 16 de octubre de 2010


“Cuando nuestros conocimientos hayan alcanzado un nivel alto, siempre hemos de mantenernos con humildad por debajo de la persona que nos ha enseñado, son nuestras señas de identidad, es el respeto y agradecimiento”.

Generacion Biamonti

domingo, 21 de marzo de 2010

EL CUENTO DE LA MONTAÑA

La mañana era placida, los rayos del sol asomaban tímidos acariciando la silueta de la montaña, cuando me dirigí a iniciar su ascenso. La idea de comenzar una aventura estaba llena de ilusión y de nerviosismo a su vez, provocaban en mi una mezcla, que bien dejaba entrever las fuerzas con las que iba a disponer al inicio de ese cometido.

Cogí el camino y con un paso firme y ligero comencé a caminar… cuando al poco me encontré un anciano que descansaba sentado en una piedra y que daba la sensación de que era parte del paisaje, que me informó de los peligros que me podían surgir en este trayecto, pero mi obcecación solo era llegar a la cima y contemplar la impresionante vista que desde allí se avistaba , sentir la extraña pero agradable sensación de acariciar con mis manos la vegetación que allí crecía y a la vez oler las mil esencias que embadurnaban el ambiente provocando en todo el que lo olía una sensación que rozaba el éxtasis.
Pasadas unas horas de ascenso, el camino quedó cortado por unas piedras las cuales tuve que evitarlas haciendo que mi camino fuese más riguroso y largo del que yo me había planteado en un principio, pero con mucho esfuerzo pude continuar este. Las fuerzas iban decayendo cada vez que me adentraba en la montaña, pero mi ilusión era más fuerte que lo que hasta ahora me había encontrado.
Más adelante… oí un gruñido que me hizo estar alerta, podía ser un animal que quisiera atacarme y...¡ efectivamente !. El miedo se apoderó de mis agarrotados músculos, pero en un alarde de valor cogí una piedra que había cerca de mí y en un tiro certero el animal huyó despavorido y yo pude aliviar mi tensión no sin antes caer desplomado al suelo preso del miedo, pero atento no fuese que el animal volviese a continuar su ataque.
No me demoré más y continué andando varias horas. Los fantasmas de mi mente me acosaron y frente al cansancio…la duda apareció golpeando las ansias de seguir, la inseguridad había crecido y aunque sentía la fuerza que me acompañaba inherente al principio no pude evitar que incluso las lagrimas de la soledad, apareciesen fruto de mi flaqueza mental. Pero… no sé porque, una subida de ánimo hizo que me levantase apretando los puños y los dientes e hizo que me pusiera en pie y prosiguiera con la idea que me hizo encontrarme allí donde estaba, poder conseguir lo que la cima de la montaña me podía ofrecer se impuso en mí y seguí andando.
Cuando la mitad de mi senda se hacía cercana, las fuerzas rozaban cada vez más el desánimo, cuando caí preso de los espejismos haciendo que apareciera una mujer hermosa que me instó a que abandonara, sus caricias me daban una inspiradora pero adormecedora sensación que me hizo pensarme el proseguir el camino, cuando de pronto me restregué los ojos y sacudí enérgicamente la cabeza, y otra vez la fuerza del pensamiento y del sentimiento de voluntad se aunaron para hacerme despertar de mi letargo sensitivo.
Seguí y seguí tras varias horas, cuando en un recodo paré a comer un poco y me eché a pegar una cabezada para reponer fuerzas y al despertar... otra vez la duda fue la que con un ataque fiero intento que me desasiera de mi intento, pensé en retroceder, se me hacía muy duro subir hasta la cima, decidí dar media vuelta y abandonar no sin antes tener un sentimiento de frustración y desanimo e inicié el descenso unos metros cuando… otra vez esa fuerza de voluntad emergió de mis adentros haciéndome parar bruscamente y nuevamente cambiar el rumbo. Seguí en busca de mi gran motivación personal, esos ideales por los que luché hasta llegar donde había llegado y… ¿lo iba a abandonar todo?
Atravesé una zona escarpada teniendo que agarrarme a las rocas con uñas y dientes porque la zona era tan inaccesible, que su situación no hacía más que recordarme si valía la pena...caer en el intento y perder la vida. Pero otra vez…esa fuerza divina, sobrehumana hizo que me agarrase con más fuerza y que la concentración en el objetivo que me tenía allí colgado en esa tarea peligrosa, me empujase a seguir.
Otra vez salí victorioso de haber superado aquel barranco,”el barranco de las ansias” que era como lo llamaban, lugar que hizo que muchos como yo, abandonaran su intento. Y retome feliz el camino. Pero la lluvia hizo que me buscase un sitio para guarecerme y poder pasar la noche .A la mañana siguiente… al levantarme, otra vez la duda repitió sus ataques contra mi voluntad, hizo que me pensara la posibilidad de proseguir…pero otra vez continúe.
Estaba cerca, había sufrido mucho, había pasado lo indecible para estar donde estaba, y allí me hallaba… a un paso de mi meta, de lo que me había propuesto.
El ánimo hacia emerger una alegría que me hacía sentir feliz, pero aun faltaba un poco, aun no había llegado a la cima, estaba cerca, la avistaba, pero no era suficiente… tenía que sacar las últimas fuerzas para estar en la cúspide…tome aire y con los ojos en lo más alto seguí ascendiendo.
El camino en su final requería aun más fuerza ya que con el cansancio que arrastraba y lo abrupto y lo inclinado del terreno hacían que fuese aun mas difícil seguir... y titubee una vez más, volviendo el desanimo y las ganas de abandonar, quise quitármelo de la cabeza pero…que fuerza tan grande tenemos en nuestro interior que nos hace luchar contra esos desalientos y pisotearlos hasta impedir que levanten su puño contra nuestras ideas, que ancladas en nuestro lugar más profundo nos hace ser más fuertes que la sola idea del abandono.
Volví a mi idea inicial cuando de pronto, el mismo anciano que me encontré en las faldas de la montaña, estaba allí… mirándome fijamente y aplaudiendo con su gesto el coraje de haber llegado a donde había llegado…era el final del camino. Pero… ¿y qué hacía allí el anciano? ¿Cómo era posible que con lo que me había costado llegar hasta ese punto, él estuviese allí? Un anciano endeble, débil…

Cuando me dijo con voz firme:

“yo…soy tu voluntad, tu fuerza interior, el que te ha empujado a llegar hasta aquí. Tu gozo por el valor que has tenido, la sombra de tus miedos y tu duda”.
Y desapareció…
Entonces pude ver y comprender que el anciano… era yo mismo, con mis defectos y mis virtudes. Defectos que había tenido que superar con la fuerza de mis convicciones.
Y pude disfrutar de todo lo que la idea de llegar a la cima me había ofrecido en mis inicios, del aroma que allí se respiraba, de la sensación que me hacia tocar la vegetación que allí crecía o solamente observar la impresionante vista que desde allí se veía. Pero realmente lo que más me lleno de alegría y satisfacción… era saber que había llegado hasta el final, con el sacrificio que ello me comportó, con el esfuerzo que eso me supuso.
Esa era mi ilusión, la conseguí y después de aprender de la experiencia… me sentí feliz.
J.P.F.M.

viernes, 5 de febrero de 2010

MI COMIENZO EN EL "DO"



Recuerdo que en el año 74, en pleno boom de las Artes Marciales, conocí estas por las peliculas de Bruce Lee y estaba impaciente por poder apuntarme a algún gimnasio y comenzar a practicarlas. En aquel tiempo, aún en la dictadura, las leyes españolas del momento ponían todo tipo de condiciones para inscribirse, por ejemplo, no se podía estar fichado por la policía o había que tener un mínimo de edad (16 años). Pese a todo vivías con la ilusión de que pasaran los años para alcanzar la edad mínima y poder aprender lo que tanto ansiabas.

Recuerdo que la palabra de nuestro sensei era sagrada, lo teníamos en un pedestal y rondábamos alrededor de él como si fuera el centro de nuestra pequeña galaxia personal. Su sola presencia, transmitía energía y uno era capaz de realizar proezas que exigían un gran sacrificio, como levantarse a una hora muy temprana de la madrugada en pleno invierno para ir a entrenar, o correr descalzo por la montaña tratando de aguantar una clase extremadamente dura en la que las técnicas se repetían una vez tras otra hasta llegar al límite de las fuerzas.

Recuerdo las veces en las que hubiera dicho con ganas “¡Hoy no voy a entrenar!”, precisamente por carecer de esas ganas... O cuando mis amigos me animaban en la puerta de un bar con una cerveza en la mano a que les acompañara en su tertulia a pasar un caluroso día de verano y, sin embargo, no sé por qué poderosa razón, me daba media vuelta y me dirigía a entrenar un día más.

Recuerdo esos días en los que, por miedo, no hubiera ido al gimnasio porque siendo un niño tenía que combatir con practicantes mayores que yo y de más nivel, y me sentía como David contra Goliat. Pero la sola palabra de mi profesor me empujaba a superar con valor lo que antes era para mí un obstáculo insalvable.

Poco a poco iba pasando el tiempo y, recordando el verso de Antonio Machado que dice “...caminante son tus huellas el camino y nada más, caminante se hace camino al andar...”, me di cuenta de que sin saberlo había llegado a las metas, las había sobrepasado, había superado todo aquello que un día no hubiera creído poder superar. Tenía otra visión de mí mismo más positiva, tenía la convicción de que, en según qué problemas, iba a disponer de un gran espíritu de lucha, de que no iba a amilanarme frente a cualquier problema ni a dejarme doblegar fácilmente. Había madurado sí. No tengo ninguna duda acerca de quién fue el que con sus enseñanzas tanto me ha acompañado en la vida, ofreciéndome esa mano que me ayudó a tenerme en pie a continuar con mi camino y a realizarme como persona por lo que nunca olvidaré la huella tan fuerte que dejó en mí y que perdura hoy en día.

En la actualidad intento transmitir mi experiencia y trato de que el mayor número de personas posible se beneficien de ella y puedan (como he podido yo) ver las cosas desde una óptica más positiva y que refuerce una voluntad firme. Trato de crear un clima de trabajo en el que siempre esté presente la búsqueda continua de la perfección. Marcando en la personalidad un espíritu de lucha y sacrificio que nos haga sentirnos satisfechos con nosotros mismos por sentir emerger esa fuerza en los momentos duros, intentando superar todos los retos que se nos presenten en la vida, viviendo con ilusión el sentimiento de practicar algo tan maravilloso como son las Artes Marciales.

Son tantas y tantas las cosas positivas que se sienten con su práctica que, mientras me sea posible, no me cansaré de seguir el camino ya empezado y transmitir la intensidad de mis experiencias. Es necesario recordar, no olvidar. Luchar, no desfallecer. Practicar, no parar. Transmitir, no callar. Para que nadie se rinda frente a la pereza y tenga el conocimiento de algo que le hará sentirse más lleno de vitalidad y motivación en su vida.

KARATE- kata Shimpa de Shito ryu

KARATE-Kata Matsukaze de Shito Ryu