jueves, 23 de febrero de 2023

INFORMACION OCULTA EN EL KARATE

 

INFORMACION OCULTA DEL KARATE

escrito por David Berengueras Duch

 

Karate-do. Mokuso 1.

 

Mokuso, es más que un ritual, Mokuso es una propuesta, una aventura a descubrir tu mundo interior.

El significado de los kanjis de Mokuso (黙想), puede traducirse como (Moku- silencio y So- pensamiento). En este caso, pensamiento en imágenes, ya que en japones hay diferentes kanjis para expresar pensamiento. También está el kanji kokoro que significa corazón.

Así que, como conclusión, podríamos decir que Mokuso seria,  - estar en silencio con el corazón pensando en imágenes -.

Hay un salto cualitativo cuando un practicante descubre la información oculta, que Mokuso le ofrece y que en un sólo escrito no va ser suficiente.

 

Detrás de este ritual que se realiza al principio de la práctica, hay toda una información invisible que el artista marcial, puede ir descubriendo con su práctica diaria. Esta información invisible es de mucho valor ya que es de aplicación directa al día a día aumentando la calidad de vida del karateka en todas sus facetas vitales.

Un practicante de karate, puede empezar su entrenamiento con el objetivo de aprender un arte de defensa personal, y es totalmente válida esta opción. A la vez, si realmente estamos hablando de un Budoka, ese artista marcial practicará durante toda su vida, con la esperanza de no tener que utilizar sus habilidades técnicas contra nadie, ni que tenga que defenderse de ninguna agresión en la calle.

Esto de por si, ya suena contradictorio y puede ser difícil de entender si uno no práctica un arte marcial, es por este motivo que Mokuso, nos revela información oculta que el practicante si puede usar cada día de su vida y que va a incrementar su bienestar en todas las facetas de su vida.

 

Con el descubrimiento de lo que nos propone Mokuso, el karateca tiene la posibilidad de darse cuenta y de desarmar creencias muy arraigadas que tenemos sin practicar Mokuso, como por ejemplo observar que la suerte no existe, que el destino puede ser escrito por el practicante, que el azar y la casualidad no existe y que si puede observar con Mokuso, principios como, la casualidad, o el principio de causa y efecto, el principio de correspondencia o el de interdependencia, y muchos más que iré escribiendo en los próximos escritos.

 

Mokuso, nos propone en verificar sucesos que uno tiene internamente y que no puede descubrir de otra manera.

El karateka que realiza por primera vez Mokuso y adopta la posición, cierra los ojos, y realiza una primera inspiración profunda, puede experimentar un nuevo mundo por descubrir, que le permite darse cuenta del verdadero potencial que tiene el karate.

 

Para un artista marcial ya experimentado Mokuso, le presenta la oportunidad de descubrir una nuevo mundo y una información milenaria, que ha ido transmitiendo de forma oculta con este ritual, o simplemente realizar el ritual al inicio de la clase de forma automática e inconsciente y no darse cuenta de que le propone Mokuso.

 

Vamos a ir paso a paso descubriendo este nuevo mundo…

Al cerrar los ojos y permitir que suceda Mokuso, el practicante empieza a ver con los ojos cerrados, a ver un mundo que no es material, a ver un mundo lleno de fenómenos que ocurren dentro del karateka.

El artista marcial empieza ha descubrir con su propia observación, las causas de muchas acciones, motivaciones, propósitos que tiene al realizar karate.

Una de ellas, es poder observar como funciona su mente. El practicante observa que su mente no está quieta, más bien al contrario, observa que la mente tiene movimiento. Desde fuera se ve a los practicantes en posición Mokuso, y los espectadores pueden observar quietud, sin embargo los karatekas en esta posición, se dan cuenta de que sigue el movimiento, no es un moviento físico, sino mental. Tal como indica el kanji, el movimiento a través del pensamiento.

 

¿Qué tipo de movimiento puede observar el practicante en posición Mokuso?

Normalmente si es un practicante no acostumbrado a observar el mundo interior, el movimiento de la mente se dividirá en dos posibilidades, estas dos posibilidades son el movimiento de una mente no entrenada , expuesta a los acontecimientos del entorno, con poco poder y poca eficaz para el que tiene esa mente.

Las mentes no entrenadas, se mueven o con embotamiento o con dispersión. Es decir es una mente densa, pesada, perezosa o una mente sobre estimulada, sin atención, que va a muchos lugares y a ninguno en concreto.

El karateka, si observa con atención en Mokuso, observará una de estos dos movimientos que realiza su mente y se dará cuenta de la necesidad de ir más allá de estas dos posibilidades.

El saber que existen estos movimientos es el principio de poder entrenar una mente que se mueva hacia unos movimientos mucho más productivos para el artista marcial.

La auto observación que le permite Mokuso al karateka, le permitirá descubrir que más allá de estos dos movimientos que la mente tiene, puede descubrir tres movimientos más que le permitirán dar un salto cualitativo en su experiencia de vida.

 

¿Qué sucede con una mente dispersa o embotada en el día a día?

La gente se acostumbra a vivir con una mente no entrenada, sin embargo para un practicante de karate el saber del mundo interno, le hace consciente que el resultado de lo que sucede en el exterior es directamente proporcional a cómo está ese mundo interior, siendo la causa de todos los sucesos ocurridos en el exterior.

Es fácil evaluar a una persona no entrenada físicamente, Mokuso nos permite esa evaluación y evolución en el mundo interior.

 

¿Qué nos propone Mokuso descubrir y que puede ser vital para el practicante?

Con Mokuso, puedes acceder a tener una mente entrenada, y como consecuencia notar un salto en tu calidad de vida.

Accede a los tres estadios superiores que una mente no entrenada no puede acceder.

El tercer eslabón es una mente oscilante, para este estadio, ya se necesita de una práctica consciente de que Mokuso, no es un simple ritual. Con la mente oscilante hemos dado un salto importante, por que salimos de la mente embotada o dispersa, y eso nos sitúa con la posibilidad de poder acceder a cualidades mentales y físicas que antes no nos eran posibles acceder.

El cuarto eslabón nos permite tener una mente quieta en un solo punto, es decir concentrada. Esta mente ha sido experimentada por el karateka de vez en cuando, durante la práctica de los diferentes katas o técnicas, pero sin ser consciente de que estaba en el cuarto estadio, y no ha podio ser mantenida ya que rápidamente habrá aparecido la mente dispersa.

Mokuso nos da la posibilidad de experimentar cada uno de los movimientos de la mente, poderlos identificar y con el entrenamiento poder acceder a los estados más elevados y factibles para el practicante.

El quinto y último estadio de la mente es la quietud, en este estadio, no hay movimiento y aparece el silencio mental, desaparecen los pensamientos y el karateka es consciente de lo que supone eso para él.

Con ese último estadio, el karateka se da cuenta que es la puerta para acceder a otros niveles de consciencia y a otra información de auto conocimiento y bienestar, que puede utilizar en su día cotidiano.

El último estadio, se convierte en el primero, sin embargo para que suceda eso, ya estamos hablando de un karateka entrenado.

¿Qué sucede al practicante que puede acceder al quinto eslabón?

Lo que sucede, es imposible de describir con palabras, la única forma que se me puede ocurrir es que te animes a seguir la senda de Mokuso y que lo vivas por ti mismo.

INFORMACION OCULTA DEL KARATE

 

INFORMACION SECRETA DEL KARATE 

Escrito por David Berengueras Duch

Karate-do. Zanshin 1.

 

Cuando uno está en el Dojo (Templo), practicando Karate, y acumula unos cuantos años, empieza a poder darse cuenta que la propuesta del arte marcial, va mucho más lejos de lo que un observador puede ver fuera del Dojo.

 

En mi experiencia personal, el karate es una reproducción a escala pequeña de la magnitud de la propuesta que la vida nos tiene preparada.

 

Zanshin es una muestra de ello. El kanji Zanshin, 残芯, significa: Zan- Dejar atras, Shin-corazón de sentimientos.

Es decir, podría ser algo como “los sentimientos se quedan” o  “Tu corazón, tu conciencia aguarda, espera”.

Zanshin, es una espera, pero no una espera cualquiera, el practicante al inicio de descubrir Zanshin, simplemente imita a los discípulos más veteranos, y sostiene un mirada al final del Kata.

Este alumno podría estar muchos años imitando el gesto de la mirada sostenida al final de Kata y no indagar en la información oculta que le propone Zanshin.

Con Zanshin sucede igual que en la vida, puedes mantenerte en la superficie o indagar en las profundidades existenciales y descubrir la información oculta que tiene la vida para ti.

 

La propuesta de Zanshin, es muy práctica y fomenta el bienestar en la vida cotidiana, aquel que tiene una experiencia directa con Zanshin, puede saborear su perfume en cualquier actividad que realice.

 

La propuesta de Zanshin, es indagar en esa espera, en esa conciencia que aguarda. Zanshin nos muestra una dualidad preciosa, hacer y no hacer, y nos da una alternativa lo cual vuelve atractiva la opción hacer y la opción no hacer, entendiendo que toda actividad necesita de una no actividad o hacer no haciendo, para recuperarse. Nos invita a experimentar una espera activa envés de una espera pasiva, sin contenido.

Zanshin nos ofrece que entre el hacer y el no hacer, existe la espera. Nos indica que esta espera puede ser el hacer más elevado que existe.

Nos da la oportunidad de que no veamos como opuestos el hacer y el no hacer, nos brinda un camino, y nos invita a valorar el no hacer, ya que en medio está Zanshin como opción.

 

El no practicante o el practicante poco experimentado, sólo podría realizar su karate con un tipo de mente. La mente “atenta y activa”. No conoce nada más que esa mente. Y por supuesto al no ser conocedor de otros tipos de mente, esa mente atenta y activa cuando no es necesaria como por ejemplo en los descansos, cuando uno quiere dormir o relajarse, no sabe qué hacer, con lo cual en muchos casos esa mente atenta y activa necesaria para realizar actividades, le genera incomodidades y falta de relajación y descanso.

Zanshin y Mokuso nos abre la posibilidad de conocer otros estados mentales, como por ejemplo una mente atenta y pasiva, una mente con espera activa, o una mente de espera pasiva.

 

Con estas pocas palabras, sólo tengo la intención de introducir al lector en ese mundo invisible que solo el practicante, tiene la oportunidad de descubrir y experimentar.

En otras oportunidades hablaré sobre la mente atenta y pasiva , pero en este caso me voy a centrar en la mente de espera activa.

Zanshin, nos enseña que después de una actividad o enfrentamiento, la mente debe seguir sostenida, debe de  estar en  alerta, vigilante. La espera debe ser observadora, intensa. Esa es la forma de hacer. Esperar no es el opuesto de hacer. Esperar es el tipo de acción más alto, más sutil. Esperar es la forma de acción más elevada. Eso es Zanshin.

 

Cuando finalizas el Kata, sigue la acción, una acción invisible para el ojo humano, pero no para el artista marcial,  ahora lo único que se puede hacer es esperar, pero recuerda, tiene que ser de gran intensidad; no impotente, no letárgica; esperando con una energía muy, muy activa, no una espera pasiva.

 

La propuesta de Zanshin abarca mucha información oculta que iré trasmitiendo  en futuros escritos, para que se pueda ver de forma más holística el potencial real de Zanshin.

 

¿Cómo puede beneficiarnos Zanshin en el día a día?

Para poder responder a esta pregunta, podemos explicar la diferencia entre la mente atenta y activa y la mente Zanshin espera activa.

La mente atenta y activa está llena de actividad, nos sirve para realizar nuestras actividades de forma eficaz, sin embargo esa mente “llena”, tiene un coste que pagar, que es la energía que se consume al realizar las actividades con una mente atenta y activa. La mente atenta y activa es una mente concentrada, y esa concentración requiere de un consumo energético.

 

Una mente atenta y activa , está tensa.

La mente Zanshin, es una mente “vacía” de actividad pero activa. La función de esa mente es radicalmente diferente a la mente atenta y activa. En este caso la mente Zanshin, no está concentrada, ni tensa ya que está vacía, dispuesta a ser llenada con cualquier estímulo, esa falta de tensión hace que no haya un gasto excesivo de energía, es decir que podamos sostener esa mente durante mucho tiempo sin un costo alto.

 

Disponer de una mente entrenada Zanshin, nos abre un cúmulo de posibilidades en el día a día y en convertir actividades  que hacía con una mente atenta y activa, dónde antes me generaba un gasto elevado de energía y cansancio, en actividades muy llevaderas y agradables.

Tener el entrenamiento en esta cualidad de la mente, me permite pasar de un estado de atención y actividad a un estado de espera activa, con lo cual mi mente se adapta de forma instantánea a lo que realmente necesito para la actividad.

 

Zanshin, es una plataforma para que puedas acceder a los misterios que la vida te propone, Zanshin te sensibiliza, te construye antenas, te fabrica ramas muy elevadas y te abre una puerta entre lo manifestado y lo inmanifestado, dándote la oportunidad de ver lo en otras etapas más primerizas de la práctica era invisible e inaccesible.

martes, 20 de julio de 2021

REFLEXIONES DE CAMBIO DE GRADO (DAN)

 

        REFLEXIONES SOBRE EL CAMBIO DE GRADO

Las preguntas son... ¿para qué sirve un dan en las artes marciales? ¿Realmente es necesario un dan? Un dan es una prueba que tienes que pasar para ver tus conocimientos siguiendo un patrón de examen que tienes que realizar con la técnica necesaria y control de los movimientos, demostrando así el dominio de estos y con un control mental sobre la tensión que ejerce la responsabilidad de enfrentarte a un cambio de grado delante de un tribunal, que supuestamente no te conoce, pero ni te va a hacer tener más conocimiento, ni va a hacerte más fuerte.

Pero qué pasa ¿cuándo se comete algún error en el examen? ¿El tribunal ha de ser benevolente? O por el contrario ¿ha de ser tajante y no otorgar dicho grado, suspendiendo al aspirante? Bajo mi punto de vista se supone que el aspirante lleva muchos años entrenando y el sacrificio que ha realizado preparándose el examen es notorio, así que se debería de valorar los años de práctica, su actitud en el entrenamiento y su constancia, ya que en un momento de tensión no ha realizado bajo los ojos del examinador las técnicas a la perfección, pero si en sus entrenamientos diarios se entrega con constancia y esfuerzo, creo que sería muy injusto suspender a esa persona si los fallos no han sido exagerados.

En definitiva, un grado ha de ser un aliciente para el proseguir del camino y un reconocimiento a lo recorrido, nunca un obstáculo para la carrera de ese estudiante, lo cual no quiere decir regalar, pero sí pedir un último esfuerzo antes de abandonar el grado que se tiene.                                                       

viernes, 31 de julio de 2020

DOJO KYU POLANCO SANTA CRUZ (BOLIVIA)



EN HONOR A UN GRAN ALUMNO QUE LLEVO LOS CONOCIMIENTOS APRENDIDOS, MAS ALLENDE LOS MARES.

jueves, 12 de marzo de 2020

CON MOTIVO EXCEPCIONAL DE COVID 19, NO HABRA CLASES MIENTRAS DURE EL ESTADO DE ALARMA (DESDE HOY 12 DE MARZO). SENTIMOS INFORMAROS DE ESTE PROBLEMA Y CONFIAMOS QUE ESTO PASE RAPIDO.

GRACIAS

domingo, 29 de septiembre de 2019

HOMENAJE A LOS MAESTROS MABUNI KENEI E HIDETOSHI NAKAHASHI 2019


CURSO DE AIKIDO IGUALADA SEPTIEMBRE 2019







Los cinturones negro de kárate combaten mejor el envejecimiento

Los cinturones negro de kárate combaten mejor el envejecimiento

La Universidad Complutense de Madrid mide la velocidad de anticipación de 275 de personas, karatecas y no karatecas.


Practicar kárate de forma continuada mejora la precisión incluso cuando esta empieza a deteriorarse por el envejecimiento. Así lo destaca una investigación de la Universidad Complutense de Madrid que ha medido la velocidad de anticipación de 275 de personas, karatecas y no karatecas.

En el kárate se coordinan atención, fuerza, respiración, equilibrio, postura y movimiento. Imagen: Manuel Marín. Fuente: UCM.
En el kárate se coordinan atención, fuerza, respiración, equilibrio, postura y movimiento. Imagen: Manuel Marín. Fuente: UCM.
Los cinturones negro de kárate de más de cuarenta años registran una precisión superior a personas de su misma edad que no practican ese arte marcial. Es la principal conclusión de un estudio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) que analiza los efectos de un entrenamiento constante en algunas capacidades cognitivas de personas mayores de cuarenta años.
“Los efectos adversos de la edad en relación con diversos aspectos cognitivos, como atención y coordinación, se ralentizan en personas que han practicado asiduamente kárate y esta práctica ha empezado de forma temprana”, explica Mónica Pinillos, investigadora del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UCM y autora del trabajo.
La investigación se realizó en 275 personas: 55 cinturones inferiores al negro, 110 cinturones negro o superiores y 110 no karatecas. Los deportistas fueron seleccionados entre diversos gimnasios ubicados en la Comunidad de Madrid. La edad media fue de 29 años, con un rango de 13 a 73 años. El 39,3% eran mujeres y el 60,7%, hombres.
En todos los participantes se midió la velocidad de anticipación, es decir, que la persona anticipe su respuesta con tanta precisión que logre interceptar un estímulo móvil. Esta capacidad está asociada con el envejecimiento y decrece a medida que avanza la edad.
“El kárate es un arte marcial tradicional en el que se coordina la atención, la fuerza, la respiración, el equilibrio, la postura y el movimiento para vencer a un adversario”, señala la investigadora.


Más veloces
Para medir la velocidad de anticipación de los participantes, la investigadora utilizó el test KCC, que se basa en un punto luminoso para representar al objeto en movimiento. La persona tiene que detenerlo en el momento en el que, a su juicio, debería cruzarse con una referencia fija, también luminosa, establecida en el recorrido. Este itinerario se realiza a diferentes velocidades.
Los resultados, publicados en la Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, muestran diferencias importantes en la velocidad de anticipación de personas que no practican kárate y los cinturones negro. La velocidad media de estos karatecas fue de 27,71 metros por segundo, mientras que la de los no deportistas fue de 37,01.
En el caso de los karatecas, no hubo diferencias entre mayores y menores de cuarenta años, algo que sí se observó en personas que no practicaban este arte marcial: los menores de cuarenta fueron más precisos que los demás. El trabajo también muestra que no hubo diferencias entre hombres y mujeres, ni entre diestros y zurdos.
“Los resultados de este estudio indican que la práctica continuada y adaptada de kárate puede contribuir a la reducción del inexorable proceso de envejecimiento”, mantiene Pinillos.

Referencia bibliográfica:

Pinillos Ribalda M. “Efectos positivos del entrenamiento de kárate en las capacidades cognitivas asociadas a la edad”, Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (2017). DOI: 10.15366/rimcafd2016.63.009.

domingo, 14 de abril de 2019

CURSO DE KARATE ,QIGONG Y KYUSHO 13.4.2019


              (AÑADIR AL COMPAÑERO MARK QUE NO PUDO ASISTIR POR LA TARDE)

jueves, 11 de enero de 2018

El arte del Kiai

Imagen 1
El Kiai puede ser descrito como el poder potencial que gobierna el curso de la vida humana, y la fuente de energía inherente a la raza humana; en síntesis, la energía de las energías.La existencia del Kiai y la posibilidad de controlarlo han sido reconocidas desde tiempo inmemorial, aunque siempre esa posibilidad ha sido asociada con las artes marciales y considerada como una suerte de monopolio de la clase samurai, a la cual la gente común no tiene posibilidad de aspirar.
De todos modos, esta concepción es errónea, ya que la presencia del Kiai puede ser detectada en todas las actividades del hombre, desde la política al ajedrez.Desde un punto de vista occidental, el aspecto más importante de la investigación serán las indicaciones sobre el método por el cual el poder de utilizar el Kiai puede ser adquirido.La palabra Kiai está compuesta por Ki, significando “mente”, “resolución”, “espíritu”, y Ai, la contracción del verbo awasu, que significa “unir”. Como sugiere naturalmente esta combinación, denota una condición en la cual dos mentes están unificadas de tal manera que la más fuerte controla a la más débil.
Psicológicamente este es el arte de concentrar toda la energía mental en un solo objeto, con la determinación de alcanzar o dominar este objeto. Físicamente es el arte de la respiración profunda y prolongada, como se explicará detalladamente más adelante. Su aplicación práctica es vencer a un oponente con el cual uno se enfrenta cara a cara. Podemos considerar primero la utilidad del Kiai aplicado a las artes marciales.
El Bushido tiene sus bases en la rectitud moral y esta última es la esencia del Kiai. Cuando nuestra mente es injusta, de poco nos servirá el Kiai. Las artes marciales están divididas en muchas ramas, pero el Kiai es la vida de todas, sin Kiai ninguna puede llegar a la perfección. En la opinión del guerrero japonés, no es el mero arte concreto, si tal expresión es permisible, el que hace posible la obtención de la victoria, el secreto reside en el Kiai.
Es el combatiente que consigue control sobre su antagonista el que vence, y no es simplemente el arte de la esgrima o lucha, sino el Kiai quien brinda al combatiente el poder de conseguir ese control. Así, Yamaoka Tesshu, el más avezado esgrimista de su tiempo, revela el secreto del arte de la esgrima con las siguientes palabras: “No fijes tu mente en la actitud que asume tu rival, ni la asumas como tuya, ni tampoco tu espada.
En cambio fija tu mente en tu Saika Tanden (la parte del abdomen situada bajo el ombligo) y no pienses en golpear a tu oponente ni en recibir en golpe de parte de él. Desecha todo designio específico y precipítate al ataque en el momento en que veas a tu enemigo en el acto de blandir la espada sobre su cabeza”.Ju-jitsu (literalmente “técnica suave”) como su nombre implica, está basado en el principio de oponer suavidad o elasticidad a la dureza. Su secreto reside en mantener el cuerpo lleno de Ki, con elasticidad en los miembros, y en estar siempre alerta para utilizar la fuerza del enemigo en ventaja propia, empleando la mínima fuerza muscular.
“La suavidad conquista la dureza” es una frase que expresa la idea del uso apropiado del Kiai. No sólo en esgrima y Jujitsu, sino también en otras ramas de las artes marciales, el Kiai debe ser ejercido inteligentemente si se desea obtener los mejores resultados. Ahora consideramos al Kiai en conexión con la respiración. Cuando uno expele el aire de los pulmones siente relajarse los músculos, mientras que al llenar los pulmones y abdomen de aire, uno es consiente del fenómeno opuesto. Al expeler el aire se pierde vigor, mientras que al inhalar se gana fuerza. En el lenguaje esotérico japonés, la última condición es llamada “plenitud” y la primera “vaciedad”.
Atacar la vaciedad con plenitud es un medio seguro de obtener la victoria. Si en el acto de atacar, uno de los combatientes tiene los pulmones llenos de aire, mientras que los del otro están vacíos, el primero tiene la victoria segura. Al menos, así es en teoría. Mirando bajo esta luz, el Kiai debe ser considerado sinónimo del acto de respirar. La frase frecuentemente usada por los maestros de esgrima japoneses, “KIAI O KAKERU” (revelar el Kiai) significa caer sobre el enemigo con un grito en el momento exacto en que éste ha exhalado el aliento.
El secreto de la respiración Kiai reside en llenar el Saika Tanden antes descrito, en vez del pecho, como hacemos los occidentales. Lo que puede ser llamado respiración abdominal profunda es denominado en japonés FUKUSHIKI KOKYU. Hay muchos métodos para respirar de esta manera, pero una de las más simples es la siguiente: “Tome una tira de tela de algodón de alrededor de 180 cm., dóblela dos veces, pásela dos veces alrededor del estómago, justo debajo de las últimas costillas y ajústelo apretadamente en esta posición. Entonces trate de inhalar aire profundamente hacia el estómago. Repita el proceso tres o cuatrocientas veces al día, y hasta dos o tres mil veces, si puede acostumbrarse.
Al hacer esto mantenga el cuerpo relajado, los hombros hacia abajo, la espalda derecha, y siéntese de tal forma que la punta de su nariz esté alineada con el ombligo (o saika tanden). Acostúmbrese al sentarse a presionar el asiento con las caderas, y al caminar proyectar el abdomen más adelante que los pies. Estas instrucciones pueden ser difíciles de cumplir, pero la idea es regular sus movimientos, como si usted tuviera un objeto siempre a la vista. Al enfrentarse a un oponente, tanto en postura de pie o sentado, mírelo directamente al rostro, pero no omita por un momento tener su ojo mental dirigido hacia el Saika Tanden. Cuide de respirar según las instrucciones dadas, y de este modo no será distraído por objetos extraños”. Lo que es llamado MUNEN MUSHIN (literalmente: “sin idea-sin mente”) es un factor esencial en el Kiai, y puede ser adquirido regulando la respiración.
Con respecto a esto, puede ser mencionado el célebre monje budista llamado Takuan. Escribe en su famoso libro “Kitsuyoshu”: “Munen Mushin es el nombre de Buda. Al abrir la boca para explorar el aire, surge NA, y al cerrarla para inhalar, se obtiene MU. Al abrir la boca nuevamente surge A, y al cerrarla otra vez, MI. Abriéndola nuevamente, surge DA, y al cerrar BUTSU. Así la triple inhalación y exhalación es equivalente a la invocación budista NAMU AMIDA BUTSU, que es el símbolo de las letras A y UM. El sonido A es producido al abrir la boca, y el UM al cerrarla. Así, puede decirse que en el estado de total ausencia de la mente (MUNEN MUSHIN) siempre se repite el nombre de Buda, aunque no se pronuncie en voz alta”. Puede advertirse entonces que el secreto del Budismo está relacionado con este AUM, o sea el arte de controlar la respiración.
Otra condición física esencial del arte del Kiai es el control de la postura. La primera premisa es mantener el cuerpo relajado, elástico, como si fuera de goma. Para alcanzar esta condición, otra vez, es necesario concentrar el vigor en el Saika Tanden, mientras se mantiene el pecho vacío. La postura tiene gran influencia sobre la respiración, y ambas deben ser estudiadas conjuntamente.
El segundo punto a observar es mantener la boca cerrada y las mejillas entradas hacia la garganta. En el sistema de Za Zen se enseña al estudiante a mantener las orejas en una línea con los hombros, y la nariz en una línea con el ombligo. Y aquí está precisamente la posición requerida. Si se mantiene la boca cerrada y las mejillas hundidas, los principales músculos de la garganta están en tensión, y la columna vertebral derecha. Esta última proporciona la fuerza apropiada al bajo abdomen. El efecto de la postura sobre el cuerpo y la mente es grande. Físicamente, la correcta postura estimula la circulación de la sangre, vigorizando los músculos y otros órganos.
El efecto mental no es menos considerable. En el entrenamiento, tanto de samuráis como de monjes zen, se les ha enseñado desde tiempos remotos que la boca se debe mantener cerrada, y el aire inhalado a través de las ventanas nasales para impartir fuerza al bajo abdomen o Saika Tanden. El mantenimiento de la postura descrita refresca la mente e imbuye al sujeto de un aire dignificado, el cual es también un factor importante en el arte del Kiai. Hay un viejo dicho en el Budo o “Camino del Guerrero”, que dice: “Primero los ojos, segundo la astucia, tercero el coraje, cuarto la fuerza física”.En el Kiai también se da gran importancia a los ojos por dos razones, siendo la primera la necesidad de cultivar la visión rápida y clara, y la segunda la ayuda que estos órganos brindan en la asunción de la dignidad a la cual se ha aludido. De acuerdo a esto, el hábito de mirar rectamente a las cosas debe ser asiduamente practicado. El celebrado filósofo Mencius dice que “Los ojos son los mejores elementos para juzgar a los hombres”. Cuando la mente es oscura, los ojos son apagados.
“Escuche hablar a un hombre y mírelo a los ojos; no podrá ocultar los secretos de su alma”. Los ojos son espejos del estado mental, y pocos hombres o mujeres de conciencias culpables tienen los ojos claros y brillantes. El estudiante de artes marciales y del Kiai debe, por lo tanto, cultivar el hábito de mirar recto al rostro de su interlocutor, u observar cualquier objeto de la misma manera, sin parpadear. Lo que es llamado NIGIRI KATAMI (literalmente “asir fuertemente”) significa unir los dedos firmemente con los pulgares hacia abajo. Se dice que esta práctica proporcionará vigor y coraje al cuerpo, y facilitará conservar la mente firme en las más difíciles circunstancias.
En todas las artes marciales el japonés está dispuesto a adjudicar más importancia a la parte de su cuerpo que está por debajo de la línea de la cintura, que a la parte superior. Es aconsejable poner más fuerza en los pies que en los brazos y manos. Cuando uno está asustado, está propenso a perder el uso de los miembros inferiores y permanecer inmóvil como una piedra. Al estudiar el arte del Kiai, los pies deben ser cuidadosamente entrenados.
Una buena práctica es pisar fuerte de vez en cuando, o andar de un lado a otro con los brazos y manos alrededor de la cintura; al caminar debe cuidarse en aplicar el peso del cuerpo más en los dedos que en los talones. Un conocido filósofo chino de la dinastía Ming dijo: “Si se mantiene la mente una e indivisa, se acomoda por sí misma a diez mil circunstancias diferentes. Esta es la razón por la cual un hombre superior puede mantener su mente vacía y quieta”.
Estas palabras explican el aspecto psicológico del arte del Kiai. Por unidad e indivisibilidad de la mente se entiende la unificación de la fuerza mental, que es un factor esencial del Kiai. La mente (Kokoro) debe estar siempre preparada para enfrentar emergencias que pueden surgir en cualquier momento. No sólo se debe entrenar la mente de la forma arriba descrita, sino también se debe cultivar al hábito de hacer buen uso de la fuerza mental de los oponentes.
Para llevar a un oponente bajo control es necesario privarlo de su mente. Esto es, distraer su atención y dominarlo para tomar ventaja. El conocido monje budista Takuan dijo: “La mente hace del Ki un vehículo, y lo conduce ampliamente en su operación activa”. La mente controla al Ki, pero el último puede a veces influenciar a la primera. Cuando el Ki está quieto, la mente también permanece quieta. La mente yace escondida en nuestro ser interior; el Ki opera externamente para llevar a la mente hacia la meta propuesta. En el arte del Kiai es muy importante entrenar y cultivar el.
En esgrima y otras artes marciales se acentúa la importancia de un acuerdo o concordancia entre la mente (Ki) y la fuerza (Chikara). A modo de ilustración, supongamos que usted desea obtener algo hermoso. Esto es lo que en este culto se llama Kokoro o mente, o más literalmente corazón. Para obtener ese algo, usted alarga la mano, o su mano alcanza ese objeto obedeciendo la orden de su kokoro. Esto es lo que los japoneses llaman Ki. Cuando su mano alcanza el objeto y usted lo toma y lo acerca hacia sí, tenemos una manifestación de fuerza, o chikara en japonés. Sin la ayuda de cada uno de estos factores, nada podrá ser suyo nunca. Kokoro (mente o corazón) dicta la acción al Ki, y chikara (fuerza) ejecuta el mandato de su mente. El arte del Kiai tiene relación con el desarrollo de este Ki. Cuando el Ki está apagado y débil, no habrá fuerza suficiente para cumplir las órdenes de la mente.
El Kiai implica la fabricación de un cuerpo fuerte por medio de una mente fuerte, endurece todo el ser, haciéndolo invulnerable al ataque.El secreto de la victoria en un encuentro reside en esto: no pensar en vencer sino en no ser vencido. Uno es derrotado, porque trata de vencer. Si no es vencido, la victoria siempre estará de su lado. Podría calificar esta observación diciendo que en Judo, al menos en lo que se refiere a competiciones amistosas, a veces ninguna de las partes gana o pierde, pero presumiblemente en batallas hasta el fin, uno de los combatientes, en nueve de casos de cada diez, es vencido. Sen no Rikyu, que enseñaba la ceremonia del té en los tiempos del Shogun Hideyoshi, era un experto en el arte del Kiai. Hideyoshi solía comentar a sus amigos “Miren a Rikyu haciendo el té, y notarán que todo su cuerpo está lleno de Kiai, y no hay lugar para un ataque”.
Kato Kiyomasa, el famoso general de Hideyoshi que jugó el rol más importante en la invasión a Corea, al oír este cumplido hecho a Rikyu por su maestro, se decidió a encontrar una oportunidad para humillar al experto en Kiai. Un día acompañó a su maestro a la casa de Rikyu, y detectando lo que le pareció una guardia descubierta, alzó su espada hasta la posición de ataque. Tan pronto como hizo esto, Rikyu se volvió hacia Hideyoshi y le comentó con calma: “Su excelencia tiene un guardia muy orgulloso en Kiyomasa”, y se volvió hacia Kiyomasa con una mirada fija que impidió que el nombrado siquiera respirara. Dijimos en este caso que Kiyomasa había encontrado una brecha para atacar, pero su mente estaba relajada en el instante en que pensó en su inminente triunfo, y así Rikyu lo venció con Kiai. Yagyu Matajuru era el hijo del famoso maestro de esgrima Yagyu Hida-no-Kami, quien era tutor del Shogun Tokugawa en días feudales. Disgustó un día a su padre y fue expulsado de su casa. Matajuru se arrepintió de su conducta errónea, y se decidió a enmendarse. Entonces estudió esgrima con un bien conocido maestro, durante un número de años, en circunstancias bastante difíciles.
Llegó a ser bastante eficiente, y de regreso en Edo (la actual Tokyo) fue a ver a un tal Okubo Hikozaemon pidiéndole que usara su influencia con su padre para que lo hiciera levanta la amenaza de desheredarlo; de ese modo Matajuru podría suceder a su padre como maestro de esgrima del Shogun. Hikozaemon era afecto al descarriado hijo de su amigo, y por lo tanto consintió en actuar como intermediario para lograr la reconciliación. Al mismo tiempo, pidió a Matajuru una demostración de su pericia en esgrima, ya que sabía que una aseveración en este aspecto tendría más peso ente el padre que cualquier otra cosa. Matajuru al momento consintió y propuso que se llamara a alguien para actuar como oponente, pero como en ese momento no había nadie en la casa, finalmente dijo a Hikozaemon que en cambio le daría una demostración de Kiai. Así diciendo, miró hacia el jardín, donde vio unos cuantos gorriones posados sobre una rama de un alto pino, y fijando fuertemente la vista en los pájaros, pronunció el Kiai, e instantáneamente los pájaros cayeron al suelo inanimados.
Cuando relajó el Kiai los pájaros salieron volando, ganada nuevamente la conciencia. Hikozaemon estaba atónito de admiración, y no tuvo dificultad en efectuar la reconciliación del joven con su padre, como había prometido. Este particular poder es conocido en las escuelas japonesas de esgrima como Toate no Jutsu, o “el arte de golpear a distancia”. Yamamoto Kausuke, un celebrado estratega que sirvió a Takeda Shingen antes de la invasión a Corea de Hideyoshi, un día estaba pasando por un bosque montañoso, cuando una manada de lobos hambrientos aparecieron de pronto y le rodearon. En un impulso momentáneo, Kausuke trató de atacar a los animales, llevando la mano a la empuñadura de la espada, pero un segundo pensamiento lo detuvo, ya que concluyó que sería un deshonor para un samurai usar tal arma contra esos animales. En cambio, calmosamente unió sus muñecas con los pulgares por debajo de los demás dedos, en el estilo nigiri katami mencionado, y fríamente pasó a través de la horda de lobos. Estos parecieron retroceder ante la compostura y aire digno de Kausuke, y se volvieron sobre sus talones. Existen muchas anécdotas sobre maravillosos poderes y hazañas realizadas por expertos en el arte del Kiai.
El asir hierros al rojo vivo sin ningún daño visible en las manos y otros sucesos son adjudicados a la aplicación práctica del Kiai, el cual se ejerce no sólo entre seres vivientes sino también sobre objetos inanimados a través de un delicado proceso psicológico. Existe el kuji goshin ho, o método de protección del propio cuerpo por medio de nueve ideogramas, los cuales ocupan un lugar muy importante en las enseñanzas de la secreta secta Shingon del Budismo. Este método es, de hecho, nada más que una parte del Kiai. El Kuji, o nueve ideogramas, comprende rin, hei, to, sha, kai, jin, retsu, zai y zen, y el método de practicar este arte puede ser explicado como sigue:
RIN: cerrar ambas manos, y entonces unir y separar los dedos índice, uno contra el otro. Llevar los dedos conectados hacia el pecho y repetir tres veces la palabra Rin. Levantar las manos cerradas por encima de la cabeza y luego separarlas.  HEI: cerrar los dedos meñique y anular de cada mano y unir los dedos medios uno contra el otro. Poner los dedos índices debajo de los medios y repetir Hei tres veces, y entonces separar los dedos.  TO: unir las manos abiertas de modo que las yemas de los dedos se toquen levemente, y repetir la palabra To tres veces. KAI: entrelazar firmemente los diez dedos y mantenerlos apretados, pero dejando los dedos índices juntos y erectos, uno contra el otro. Repetir Kai tres veces.  JIN: entrelazar los diez dedos hacia adentro de modo que se toquen bien con las palmas, y luego repetir Jin tres veces.  RETSU: cerrar la mano izquierda con la palma hacia la derecha. Liberar el dedo índice, extendiéndolo hacia arriba; colocar el pulgar sobre la coyuntura última (inferior) del dedo medio; llevar la mano cerrada hacia el pecho; tomar la yema del dedo índice de la mano izquierda con la derecha y repetir Retsu tres veces.
ZAI: extender los dedos de ambas manos y conectar las yemas de los dedos índices y pulgares de modo de formar un rombo, y de esta manera llevarlo cerca del rostro, repitiendo Zai tres veces.  ZEN: cerrar la mano izquierda con la palma hacia arriba, llevarla cerca del pecho, y allí cubrirla con la derecha, los dedos extendidos. Repetir Zen tres veces. Después de pasar por las formas arriba mencionadas en rápida sucesión, unir y entrelazar los dedos de ambas manos, levantarlos arriba de la cabeza y repetir Wo tres veces, después de los cual se pueden separar las manos.
Este proceso, se cree, aniquilará las fuerzas de la maldad y el peligro, y por lo tanto guardará al cuerpo contra todo posible peligro. Este arte era ampliamente practicado por los samuráis en los tiempos feudales. Podemos asumir que su eficiencia se debe a alguna virtud oculta inherente a los ideogramas citados que el hábito de la concentración mental y continuidad que pueden ser acrecentadas con la constante repetición de estas fórmulas.

Autor: Kumashiro Hikotaro